El-Correo

por: Aitziber Muga 

Igor Corrales Artista nicaragüense «Quiero que mi obra sea muy democrática, me da lo mismo exponer en la calle que en una galería»
noticias de guipuzkoa
Jueves, 1 de Abril de 2010

El polifacético artista nicaragüense Igor Corrales ha expuesto en algunas de las galerías más importantes de América y Europa. Pero durante este mes, su colección de cuarenta cuadros de árboles se puede visitar en el restaurante Gaztelu Ostatua de la villa de Errenteria

* Corrales, firma uno de sus grabados en su estudio de trabajo.

Errenteria. «Arte, arte y arte. No hago otra cosa. Venir a Donostia me ha dado más producción», explica el nicaragüense Igor Corrales, a quien le cuesta habituarse a la meteorología del Cantábrico. En el continente americano es un reconocido artista y personas ilustres, como el escritor Gabriel García Márquez, adquieren su obra.

¿A qué se dedicaba en su país?

A pintar y hacer esculturas. También hacía mucho grabado a la madera o xilograbado. Lo único, que aquí la madera que encuentro no es tan buena como la de allá. Allí encontramos cedro bueno, que aquí vale una fortuna. En Nicaragua los árboles tropicales crecen muy deprisa y son muy resistentes porque hay muchas plagas. También hacía mucha escultura en terracota.

Pero también ha abarcado otros campos del arte.

He estado en el mundo del diseño de vestuarios. He tocado casi todas las ramas del diseño, desde decorados teatrales y yates hasta altares de iglesias. Lo que me pidan y la imaginación me alcance. Mi imaginación no me deja ni dormir. Cuando tengo una idea empiezo a darle vueltas y más vueltas. Es una musa muy necia, así lo dijo un poeta nicaragüense. Por eso tengo que tener papel y pinturas por todas las estancias del piso.

Tiene una estrecha relación con el mundo literario.

He entrado al mundo de la ilustración a través de amigos escritores y en mi juventud me dediqué al teatro de títeres. Me llevé una grata sorpresa con una exposición en la Sala Kutxa (Donostia) con marionetas de Tolosa y creo que voy a retomar ese camino porque yo tengo ideas parecidas.

¿En qué se diferencia su estilo del de los pintores vascos?

Con mis primeros cuadros me dijeron que eran muy fuertes en colores, pero es lo que tiene todo artista latinoamericano. Como pertenecemos al trópico de Cáncer y de Capricornio, la vegetación es intensamente fuerte, es tropical. Cuando pescas un pez te sale rojo, el atún es más azul y los sabores son distintos. El sol es más radiante al encontrarnos más cerca del Ecuador.

¿Qué color tiene el País Vasco?

Aquí es más gris, encontré una Donostia en gris. Recuerdo que había leído a Manet que cuando se fue a Londres escribió a un amigo impresionista que los cambios de grises de la ciudad eran muy interesantes y de allí pintó su famoso cuadro Impresión al amanecer.

¿Cómo se decidió a dejar su país?

Primero fui a la Expo de Zaragoza para dar a conocer el arte de Nicaragua. Allí tenemos mucho teatro callejero. Luego vine a San Sebastián porque en Arteleku está el maestro Don Herbert.

¿Cómo le surgió la posibilidad de exponer en Gaztelu Ostatua?

Un buen amigo, Andrés Martín, un vasco auténtico con corazón de oro, estuvo en Errenteria y pasó por el restaurante y les dejó mi tarjeta. Después la dueña me llamó.

¿Qué colección ha llevado?

Una de árboles de Centroamérica. Son una variedad de las leguminosas que tienen la característica de que llegan a medir hasta 20 metros de alto. Todos los años tienen un incendio de flores. En invierno se desnudan del todo para luego dar una cantidad de hojas y de flores inmensa con unos colores muy muy intensos. Pero en esta colección de 40 piezas están sin flor.

Ha expuesto en muchas galerías de Europa y de América. ¿Cómo se decidió a exponer en Errenteria?

A mí me da igual exponer en la calle que en una galería profesional. Yo quiero que mi obra sea muy democrática. Así que si me dan la opción de exponer en un bar lo hago.

¿Suele regalar sus cuadros?

En general no me gusta regalar mis obras. Prefiero hacer precios especiales y que cuesten al menos un poco, porque creo que así quien las adquiere las valora más y las cuidan mejor que si son un regalo. Aunque hay excepciones como un profesor de Somoto, mi ciudad natal, que al cuadro le ha hecho casi un altar.

¿Cuáles son sus próximos proyectos artísticos?

Una nueva colección de esculturas que van a ser en hierro y de tres metros de alto. Usaré una técnica que se emplea para las abolladuras de los coches y pintura automotriz. Las esculturas tienen parte de la anatomía de la mujer de nuestra raza. También tengo pensado hacer una colección de cuadros con San Sebastián como protagonista, pero con un estilo más impresionista-realista.

¿Su siguiente exposición?

Será en agosto en el Palacio de Correos de Donostia, detrás de la catedral del Buen Pastor

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